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Irak: Medievales pero hipermodernos


Publicado en Proceso, 30 de junio de 2014.

Incluso para los periodistas más acostumbrados a la guerra era difícil de creer: “Tienen que estar photoshoppeadas”, aseguraba uno de ellos, en un grupo de Facebook especializado en Irak, “miren los excesivos colores, las sombras no corresponden”. La verdad se fue imponiendo a lo que las emociones querían negar: el 15 de junio, a través de la cuenta @w_salahadden (que posteriormente fue inhabilitada por Twitter), el grupo extremista Estado Islámico de Irak y al Sham difundió 58 imágenes de decenas de hombres (vestidos de civil pero acusados por EIIS de ser soldados chiíes del ejército de Irak) forzados a tenderse en el piso y asesinados a sangre fría, por combatientes que sostienen y disparan los fusiles AK-47 con el descuido de quien riega el jardín. Se trató de alrededor de 1,700 personas capturadas en Tikrit, al norte de Bagdad.

Aceptada la realidad, la discusión pasó a las intenciones de EIIS: ¿para qué difundía la milicia las pruebas del crimen contra la humanidad que había cometido? La estrategia de Al Qaida (a la cual estaba afiliado EIIS hasta su rompimiento, en enero de 2014), delineada en una carta de febrero de 2004 de su entonces líder, Abu Musab al Zarqawi, a Osama bin Ladin, fue realizar atentados contra la población chií de Irak para provocar una respuesta violenta contra los suníes, obligando a estos a buscar amparo en la misma Al Qaida. Es bastante probable que EIIS, que el 5 de junio intentó destruir los santuarios chiíes de Samarra, los más venerados del país, siga las mismas líneas. Pero no es el único objetivo.

La sorprendente ofensiva de EIIS, con la que se apoderó de Mosul y la cuenca del río Tigris, no podría haber tenido éxito si las tres divisiones del ejército iraquí, con 30 mil hombres que debían enfrentarla no se hubieran retirado sin apenas oponer resistencia. El primer ministro, Nouri al Maliki, denunció la traición de algunos generales pero dos semanas después, seguía sin poder decir quiénes. Los residentes de Mosul vieron otra cosa el 10 de junio, como cuenta Raad Abbás, un médico que, a pesar de pertenecer a la secta suní, escapó con su familia a Erbil, la capital del Kurdistán iraquí:

“No lo podíamos creer: los soldados corrían despavoridos…. despavoridos. Se quitaban sus uniformes y su equipo y los abandonaban en plena calle. Ahí dejaban las armas, incluso los Humvees (vehículos blindados estadounidenses), porque no querían ser identificados como militares. Ni siquiera escuchamos combates, ni tiros: nos dimos cuenta de que EIIS venía cuando vimos correr a los soldados. Nosotros somos suníes pero en redes sociales hemos visto lo que hacen los del EIIS, las ejecuciones, las torturas. A nosotros también nos agarró el terror y lo dejamos todo: a mi esposa y a mí sólo nos dio tiempo de sacar a las niñas y nos fuimos. En media hora, cambiaron nuestras vidas”.

LA MULTIPLICACIÓN DE LOS TUITS

Infundir odio y terror en sus adversarios es una de las técnicas que EIIS ha perfeccionado en Twitter, Facebook y otras plataformas. Pero también las usa para reclutar nuevos miembros, conseguir donaciones y amplificar su propaganda, con tal habilidad que ha superado a cualquier otro grupo yijadista. Esto incluye a Al Qaida, a la que ha desplazado como primera referencia del extremismo islámico en internet.

Uno de sus recursos es un app en idioma árabe, para teléfonos Android, llamada “El Amanecer de la Limpieza Alegre”, publicitada como una forma de mantenerse al día sobre lo relacionado con EIIS. Una vez que el usuario de Twitter se da de alta, su cuenta funciona normalmente excepto cuando el app emite tuits desde ella, diseñados centralmente por quien controla las operaciones de medios sociales del grupo. Esos mensajes contienen ligas, hashtags e imágenes que, de esta forma, son tuiteadas al mismo tiempo por miles de personas, con un ritmo calculado para evitar la detección por los algoritmos anti-spam de Twitter. Aunque fue lanzada en abril pasado, alcanzó su máximo de 40 mil tuits en un solo día durante la ofensiva sobre Mosul.

Esta y otras estrategias permiten que EIIS proyecte fuerza y promueva la participación de simpatizantes activos y potenciales, de una forma que barre, por ejemplo, con Jabhat al Nusra (la rama “oficial” de Al Qaida en Siria con la que EIIS está en guerra): un análisis de febrero de J.M. Berger, especialista en redes de la revista The Atlantic, encontró que EIIS registraba un promedio 10 mil menciones de su hashtag al día contra 2,500 de Al Nusra.

XXX

Los periodistas destacados en la capital iraquí no creen que EIIS tenga los recursos para conquistarla, pero está creando la impresión de que puede hacerlo. Mientras se combate en otras zonas, los residentes que hacen búsquedas con la palabra “Baghdad” encuentran la imagen de un temible enmascarado de ISIS en su ciudad, con el eslogan: “Bagdad, ya vamos llegando”. Este tipo de propaganda ha creado un clima de miedo y derrotismo, parecido al que invadió Mosul.

La calidad del trabajo de EIIS es impresionante. “The Clanging of the Swords IV” (el golpear de las espadas IV) es un video recientemente lanzado en YouTube con la longitud de una película de Hollywood y una realización profesional, que incluye una secuencia de una bomba en cámara lenta, pietaje aéreo y escenas filmadas a través de la mira de un rifle. Pero no es ficción. Los habitantes de las poblaciones que están en su camino y los soldados de los regimientos que deben oponérsele se pueden impresionar con las partes en las que los que van a ser ejecutados cavan sus propias fosas comunes, pero la producción también está destinada a otros ojos: los de jóvenes religiosos con sueños de heroísmo y acostumbrados a los juegos de video.

Otros grupos yijadistas y de ideologías opuestas utilizan YouTube para difundir largos discursos de sus líderes, estentóreas proclamas de militantes que después no aparecen en combate o secuencias de mala factura en las que no se entiende qué es lo que pasa cuando hay acción. Las consecuencias se ven en el terreno: en los foros de yijadistas no se discute apenas sobre el extremismo de EIIS, sino sobre la espectacularidad y eficacia de sus ataques y la admiración que despiertan, lo que se traduce en que la mayor parte de los combatientes extranjeros que va a Siria se suma a sus filas, en perjuicio de otros grupos.

No todo es violencia: EIIS quiere aterrorizar a chiíes, cristianos y sus enemigos en general, y, al mismo tiempo, ganarse el apoyo de los suníes, para quienes produce fotografías, videos e incluso documentos en pdf en los que sus militantes aparecen realizando acciones de beneficio social.

Además, también produce materiales para difundir las reglas de su mandato, como hizo en Mosul el 13 de junio: obligación de las mujeres de no mostrarse y de permanecer en casa, prohibición de alcohol, tabaco y drogas, y castigos para los “traidores”: “serán muertos o crucificados o sus manos y pies serán cortados desde lados opuestos o serán exiliados”.

Para una mayoría de musulmanes, la ideología de EIIS es más apropiada para los nómadas del desierto del siglo VII que para el siglo XXI. En cuestión de propaganda, en cambio, no ha reparado en adoptar las tecnologías de vanguardia. Retrógradas, pero hipermodernos.

 

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