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Mil grullas por la paz en México


Mexicanos y amigos de México en el extranjero también luchan contra la violencia en el país

Columna Fronteras Abiertas, de Témoris Grecko

Publicado en National Geographic Traveler Latinoamérica, enero de 2011

Grullas de origami, Hiroshima y la paz en México. Es una conjunción un tanto inesperada. Como sorpresa ha sido que, seguramente por primera vez en la historia, ciudadanos mexicanos y extranjeros amigos de México que viven fuera del país se han organizado –de manera espontánea, independiente y energética— en ciudades de tres continentes del globo terráqueo. Todos por una causa común: ayudar a detener la caída de la nación por el foso de la violencia.

 

Los esfuerzos se habían venido dando antes, de manera aislada y casi siempre con poca organización: sacudidos por incidentes específicos, los mexicanos en distintas ciudades improvisaban algún tipo de manifestación pública para mostrar su indignación, pero la cosa se quedaba en eso. Un pequeño mitin por aquí, un comunicado por allá, y se acabó.

 

Era un reflejo de lo que ocurría en el país, donde no se lograba articular una respuesta social consistente.

 

Tras el asesinato de su hijo y otros seis amigos el 28 de marzo, el adolorido poeta Javier Sicilia resumió en un verso corto y potente los sentimientos de la nación: “¡Estamos hasta la madre!” Las primeras protestas se convirtieron pronto en un movimiento con el enorme potencial de convertirse en el eje articulador de la demanda nacional de paz: más allá de filias, ideologías y agendas particulares, los mexicanos podían unificarse alrededor de un objetivo mínimo compartido. La emergencia del país lo convertía en un deber.

 

El llamado de Sicilia tuvo una enorme resonancia más allá de las fronteras. Los mexicanos de afuera: los emigrantes por voluntad y los expulsados por la violencia, los que estudian y los que esperan el momento de volver; y los amigos de México: dueños de pasaportes extranjeros que de alguna forma se sienten más mexicanos que el chile o que han desarrollado una afinidad por el país y los mexicanos; todos se empezaron a encontrar en cada una de sus ciudades para discutir y organizar grupos locales que respondieran a esa convocatoria.

 

Así desarrollaron las primeras actividades. Y al escuchar que también se estaban dando otras acciones, en regiones apartadas del mundo, se enteraron de que no eran los únicos: al poco tiempo ellos también estuvieron en contacto y se propusieron coordinar esfuerzos para darle visibilidad internacional a lo que hacía el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en México.

 

Cuando el Movimiento llevó a cabo su Caravana del Consuelo, de Cuernavaca a Ciudad Juárez, a principios de junio, los grupos decidieron acompañarla desde los sitios donde vivían con mítines, seminarios, actividades artísticas, caminatas, ruedas de prensa y altares.

 

De esta forma, los habitantes de Barcelona, Berlín, Buenos Aires, Castellón, Dallas, Frankfurt/Colonia, Hamburgo, Holanda, Londres, Madrid, Marsella, Montreal, Nueva York, Ottawa, París, Pécs (Hungría), Quito, Rio de Janeiro, San Diego, Seattle, Seúl (Corea), Tokio, Tolouse, Vancouver, Venecia y Zúrich descubrieron no que la violencia está fuera de control en México (eso lo ven cada día en sangrientas notas de 90 segundos por televisión), sino que los mexicanos no están pasivamente esperando a que vengan por ellos, están en las calles defendiendo a sus familias y a su país.

 

Para darle solidez a este inédito trabajo en tantos rincones de nuestro planeta, los 26 grupos que actúan en estas ciudades (y en Holanda como país) formaron la Red Global por la Paz a mediados de junio.

 

La última iniciativa, que lanzó el grupo Mexicanos y Amigos de México en Japón, tiene un bello carácter poético que además hace destacar que las víctimas mexicanas están hermanadas con las de las bombas atómicas de 1945 y, como ellas, con todas las víctimas del mundo: Senbatsuru, mil grullas de origami por México.

 

Personas que aman a México, desde cualquier país, han sido invitadas a elaborar grullas de origami que serán depositadas en el monumento a Sasaki Sadako, una niña de doce años que murió de leucemia a causa de la radiación nuclear, en el Parque de la Paz de la ciudad japonesa de Hiroshima.

 

En la base de la estatua, se lee una inscripción que es tanto el deseo de los mexicanos como el de la humanidad: “Éste es nuestro grito, ésta es nuestra plegaria: paz en el mundo“.

 

RECUADRO:

Si deseas participar elaborando grullas de origami por la paz en México, puedes encontrar información e instrucciones en la página http://www.redglobalpazmexico.org o enviando un correo electrónico a tokiomxporlapaz@gmail.com. La fecha límite es en septiembre (por precisar).

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