Cacería de gays (en Proceso)


Por Témoris Grecko / Kampala, Uganda (publicado en Proceso, 11 de abril de 2010)

“Salimos de la iglesia completamente asqueados”, dice Lulu Owori, una estudiante de trabajo social de la Universidad de Makerere, en Kampala, la capital de Uganda. “Yo estaba disgustada porque me parece que el pastor abusó de la congregación. Pero la mayoría de la gente estaba de acuerdo con él y muchos decían que había que buscar homosexuales para matarlos. ¡Yo no volveré a misa con él!”

El miércoles 17 de febrero, Martin Ssempa, ministro baptista ugandés, les presentó a sus seguidores un audiovisual muy poco común en las ceremonias de cualquier religión: era una compilación de imágenes de pornografía gay. “¡Ahora ven lo que hacen los homosexuales! Éste le está comiendo el pene a este otro”, describió, “ahora éste le lame el ano a este otro”. “Y después pasó a cosas más fuertes, con puños y objetos”, prosigue Lulu, “frente a niños y niñas, y personas que nunca habían imaginado algo así y que exclamaban muchos ‘ah’ y ‘oh’ de la impresión”. Al introducir su espectáculo, Ssempa había explicado a los 300 asistentes por qué lo hacía: “El mayor argumento de los homosexuales es que lo que uno hace en la privacidad de su habitación, no es asunto de nadie más. Pero, ¿saben ustedes qué es lo que ellos hacen en sus habitaciones?”

A pesar de las críticas, Ssempa ha manifestado su intención de realizar más de estas presentaciones. Su objetivo es generar apoyo para la llamada “Ley Anti-homosexualidad”, una iniciativa que se encuentra actualmente en discusión en el Parlamento de Uganda, bajo la cual se impondrían penas que van desde uno a tres años de cárcel a quien sepa que alguien ha tenido relaciones con alguien del mismo sexo y no lo denuncie antes de 24 horas; hasta pena perpetua para casos “agravados” de homosexualidad, como tener sexo con menores de edad o personas con discapacidades. Otras “ofensas” a castigar son “promover la homosexualidad”, “conspiración para involucrarse en actos homosexuales”, “utilizar intoxicantes para tener relaciones homosexuales” e incluso el simple “intento de tener relaciones homosexuales”. Todo esto pone en la mira no solamente a quienes sostengan este tipo de actividades sexuales, sino a los activistas de derechos humanos que no denuncien a una persona gay. Bajo estas normas, quien le invitara una cerveza a alguien y fuera malinterpretado y denunciado, enfrentaría dos cargos por lo menos: el “intento” (siete años de cárcel) y el “uso de intoxicantes” (tres años).

Todavía hay una medida más extrema, prevista para quienes tengan VIH y sostengan relaciones sexuales, y para los “reincidentes”, aquellos que ya fueron condenados por estos motivos y vuelvan a infringir la norma: pena de muerte.

MISIÓN CRISTIANA

Martin Ssempa planeaba celebrar una “Marcha de un Millón de Hombres y Mujeres” en apoyo de la iniciativa de ley. Por razones de seguridad, el ayuntamiento de Kampala no lo permitió. Pero el de Jinja, una ciudad dedicada al turismo que se encuentra en la boca del río Nilo, sobre el Lago Victoria, no tuvo objeción y unas dos mil personas salieron a expresar su odio contra los gays. Una de ellas, Okware Romno, de 32 años, aseguró: “Yo tengo un versículo de la Biblia, Levítico 20:13, que dice que a los homosexuales hay que matarlos”.

“Este tono religioso no es casual”, afirma Monica Mbaru, de la Comisión Internacional de Derechos Humanos de los Gays y las Lesbianas. “Los líderes religiosos han sostenido una campaña muy fuerte contra la homosexualidad y los líderes políticos africanos, que les tienen un gran respeto, tratan de apegarse a lo que ellos dicen”.

Aunque jerarcas ugandeses de las iglesias Católica, Evangélica y Anglicana emitieron un comunicado conjunto en el que desaprobaban la pena de muerte, utilizaron en él una retórica de condena en la que se refirieron a la homosexualidad como algo “detestable”. Otros ministros, como Ssempa y el influyente arzobispo Henry Orombi, han tomado como misión conducir la campaña en apoyo de la iniciativa de ley. Y tampoco se olvida el papel que misioneros cristianos extranjeros han tenido en todo esto.

Una nota del londinense The Times, del 17 de enero, revela: “La atención en Uganda está puesta en la visita de tres evangélicos de Estados Unidos, Scott Lively, Caleb Lee Brundidge y Don Schmierer, justo antes de que la ley anti-homosexualidad fuera presentada. Ellos impartieron seminarios para miembros del Parlamento y funcionarios del gobierno, en los que la homosexualidad fue descrita como una enfermedad que puede ser curada”.

Lively, presidente de Defend the Family International y quien afirma saber de homosexualidad “más que nadie en el mundo” porque alguna vez fue gay, dijo a los asistentes que legalizar la homosexualidad sería “legalizar el abuso infantil y el sexo con animales” (también ha afirmado que el genocidio en Ruanda fue llevado a cabo por gays y que el sida es un castigo divino por la homosexualidad). Brundidge trabaja como “asesor de reorientación sexual” en la International Healing Foundation y lleva grupos de cristianos a morgues para intentar hacer que los muertos se levanten.

La iniciativa fue presentada en octubre por David Bahati, un miembro del Parlamento oficialista y cristiano renacido, que tiene ligas con una sociedad semiclandestina occidental, según Jeff Sharlet, autor de “La Familia: fundamentalismo secreto en el corazón del poder estadounidense”. El libro establece que los miembros de la Familia, casi todos legisladores y funcionarios republicanos pero también algunos demócratas, creen que Cristo dio tres tipos de mensajes: uno para un círculo estrecho, otro para un circulo mayor y uno más para el resto de la humanidad, incapaz de enfrentar la verdad. Por lo mismo, los miembros de la Familia dicen saber con exactitud qué es lo que es bueno para el mundo. Sharlet afirma que Bahati dirige el Foro de Liderazgo de la Juventud Africana, una extensión de la Familia, y organiza sus desayunos nacionales de oración en Uganda.

LA INTIMIDAD ES DE LA NACIÓN

La homofobia es una actitud prevalente entre los políticos ugandeses. Yoweri Museveni, presidente de Uganda desde hace 24 años, ha dicho que la homosexualidad “va contra dios” y que “los europeos homosexuales están reclutando en África”. Su ministro de Ética ha afirmado que “la homosexualidad es una perversión moral que no se debe extender”. El 22 de febrero, en un foro sobre derechos humanos, el miembro del parlamento Otto Odonga afirmó que “mataría a mi propio hijo si fuese gay”. Ni en New Vision, el diario oficialista, ni en The Monitor, el de la oposición, hay registro de declaraciones de personajes relevantes en favor de los homosexuales. El opositor Partido Democrático se ha pronunciado apenas por hacerle algunas modificaciones menores a la ley propuesta.

La discusión de la iniciativa va muy lenta, a pesar de este consenso. Muchos ugandeses están indignados por lo que perciben como una ofensiva ilegítima de líderes occidentales: el presidente Museveni se quejó ante la prensa en estos términos: “El primer ministro de Canadá vino a verme, ¿y de qué hablaba? Gays. El primer ministro británico vino a verme, ¿y de qué hablaba? Gays. La señora Clinton me llamó por teléfono, ¿y de qué hablaba? Gays”. El presidente Barack Obama ha calificado la ley propuesta de “odiosa”. Los promotores de la legislación han denunciado que el presidente Museveni ha hecho que el proceso de aprobación se estanque a causa de estas presiones, y que debido a ellas, la pena de muerte podría ser eliminada del texto. Otros creen que los parlamentarios sólo están esperando que la atención del público occidental se dirija a otro asunto para aprobarla.

Dentro de Uganda, la lucha contra la propuesta está confinada a pequeños grupos de activistas que se arriesgan a ser arrestados si se manifestan en público. El sábado 14 de febrero, en un hotel de Kampala se realizó la conferencia “De pie del lado del amor: reimaginar el Día de San Valentín”, con asistencia de apenas 200 personas. “La convocamos en secreto para evitar que la policía la interrumpiera”, explica Abdallah Wambere, un activista gay que participó como maestro de ceremonias. “Las leyes en vigor ya nos persiguen, la homosexualidad ya es delito y no tenemos derecho a expresarnos”, continúa, “la nueva iniciativa sólo es parte de una campaña que afecta a todo el continente africano”.

Varios eventos recientes avalan su dicho. El 12 de febrero, los asistentes a una boda simbólica de homosexuales en el puerto keniano de Mombasa estuvieron a punto de ser linchados por una multitud, tras lo cual intervino la policía que, en lugar de someter a los atacantes, arrestó a cinco invitados. El día 22, en Malawi, un gay de 26 años y otro de 20 fueron presentados ante el juez bajo la acusación de “indecencia”, por lo que pueden ser condenados hasta a 14 años de prisión. Fueron aprehendidos durante una ceremonia privada de compromiso y encerrados en una cárcel de alta seguridad, donde viven en pésimas condiciones y, según sus defensores, han sido objeto de palizas y violaciones. El 27, los diarios kenianos publicaron una nota en la que presentan a los gays, en general, como “un riesgo para un gran número de kenianos”, ya que “un 60% de ellos se acuesta con hombres casados” (a quienes nadie obliga a solicitar estos servicios), a pesar de que se trataba del resultado de un sondeo realizado a un grupo específico: los 739 prostitutos del distrito de Mombasa.

La encuesta global Ottoman LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) 2009, que evalúa las actitudes populares hacia la homosexualidad, coloca a Kenia como el país más homofóbico del mundo, con un 98% de personas que contestó que “la homosexualidad es un estilo de vida que la sociedad no debe aceptar”. Lo siguen Mali, Nigeria e Indonesia.

La prohibición de la homosexualidad es una herencia de la época en que estos y otros países eran colonias de Gran Bretaña: en las legislaciones heredadas se castigan “las relaciones carnales contra el orden de la naturaleza, con hombre, mujer o animal”. A esto se suma una actitud popular de rechazo, que se expresa en comentarios como el de Ritah Natukunde, una informática de 22 años: “La homosexualidad no es algo africano, es algo que trajeron los europeos para pervertirnos y dominarnos”.

“Es un problema de ignorancia”, explica Noma Pakade, de Behind the Mask, un grupo de lucha por los derechos de los gays y las lesbianas que actúa desde Sudáfrica. “Cuando la gente escucha la palabra ‘homosexual’, piensa en pedofilia”. En efecto, uno de los argumentos más poderosos en favor de la iniciativa es que la homosexualidad es una condición que se puede quitar y que, igualmente, se puede adquirir, e incluso “contagiar”: la alerta que han lanzado religiosos y políticos de que los homosexuales “reclutan” va dirigida a los padres, que temen que a sus hijos los “conviertan” en gays. “También se cree que todo es promiscuidad”, continúa Pakade, “no entienden que una relación homosexual puede estar basada en el amor e involucrar a dos adultos conscientes, tal como ocurre con los heterosexuales”.

Además del legado británio y los prejuicios, influye el activismo religioso, como el del pastor Martin Ssempa. En su página web se autodescribe como “asesor del gobierno” y se presenta como “una voz apasionada en la lucha global contra el VIH/sida”. Su lucha contra el virus rechaza totalmente el uso del condón, todo debe basarse en la abstinencia hasta el matrimonio y, después, en la fidelidad. Uno de los logros del gobierno de Museveni ha sido una eficaz campaña contra el VIH que hizo que la infección descendiera de una tasa de 12% a un 4%, hace diez años. Pero entonces su esposa se convirtió al evangelismo y el enfoque sobre prevención cambió, para adoptar la posición que sostiene Ssempa: la tasa se elevó hasta el 6.4% de hoy.

“Hay que ser fiel a dios”, dice Ssempa fuera de su iglesia en Kampala. Atiende a mucha gente –es un hombre popular– y no tiene tiempo para un periodista: “Ya sé de qué quieres hablar”. Se muestra amable pero poco dispuesto a conversar. En la solapa, lleva un pin que dice: “Ugandeses contra la sodomía”. Tras advertir que “el lobby de activistas homosexuales se ha apoderado del mundo occidental” y “no nos van a imponer las costumbres anticristianas”, accede a responder por qué le importa tanto lo que la gente hace en la intimidad: “En África, lo que tú haces en tu habitación afecta a nuestro clan, afecta a nuestra tribu y afecta a nuestra nación”.

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3 responses to “Cacería de gays (en Proceso)

  1. 19 Abril 2010

    Un periodista paso un año infiltrado en el movimiento ex-gay

    Tras más de un año infiltrado en el movimiento ex-gay, un periodista publica la crónica de su experien-cia en un retiro para “curar” la homosexualidad.El periodista Ted Cox -heterosexual, ateo y antiguo mormón- pasó más de un año en el seno de la industria ex-gay, fingiendo una orientación homos-exual, para investigar su funcionamiento.

    Ahora, desafiando un acuerdo de confidencialidad, relata su experiencia en un retiro de fin de semana denominado “Journey into Manhood” (“Viaje hacia la hombría”), que pretende ayudar -al precio de 650 dólares- a hombres gays a volverse heterosexuales.

    Su crónica describe un lucrativo negocio que combina fundamentalismo religioso, terapias injustificables e intereses económicos, a costa del sufrimiento de personas desesperadas por su homofobia internalizada:

    “Lo que vi y viví [en el retiro] me enfureció e inquietó. Me fue difícil mantener el tipo mientras veía a un hombre simular, como parte de su terapia, golpear a su padre hasta la muerte con un bate de béisbol — tan sólo uno entre otros momentos de incredulidad. Todavía me asombra que alguien piense que un fin de semana [así] pueda vover a un hombre heterosexual.”

    Se da la circunstancia de que uno de los organizadores del retiro es Caleb Lee Brundidge, uno de los cristianos evangélicos estadounidenses que visitaron Uganda y contribuyeron a desencadenar la ola de homofobia que azota el país.

    Más aquí: http://torredembarra-gay.lacoctelera.net/post/2010/04/19/un-periodista-paso-ano-infiltrado-el-movimiento-ex-gay

  2. Hello my name is Tashima Zannu and I would like to get permission to use some of the pictures placed on your website as the entrance for my new website for the Talented Tenth International Inc. which provides treatment, prevention, testing, and counseling for children and families who may be at risk for contrscting the HIV/AIDs virus. Please feel free to contact me at dtruthbtold@hotmail.com or talentedtenth.org

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