¿De dónde salió todo esto de que el amero reemplazará al dólar?


Por Témoris Grecko / Nueva York

La obsesión paranoica de la ultraderecha racista es que los latinos se van a apoderar de Estados Unidos. Militaristas sin rubor, se enorgullecen de haber conquistado esos enormes territorios con la espada y los aterroriza la idea de que los están perdiendo por negligencia, poco a poco. Dan la voz de alarma pero descubren, desesperados, que sus compatriotas anglosajones no perciben el peligro de la misma manera. Así que tratan de explicarlo, exageran argumentos, manipulan información e inventan locuras. Por lo general, no hay mucha gente que les haga caso y se quedan por ahí, aullando en las esquinas. Pero algunas veces, se presentan oportunidades, dadas por la coyuntura o, como en este raro caso, provenientes de donde menos se esperaba, un ayuda gratuita. La que les están dando sin querer todas las personas y medios de comunicación que -sin explicar de qué se trata ni darle el contexto adecuado- están difundiendo un video casero, barato, malhecho, donde un racista estadounidense de medio pelo ofrece una argumentación ridícula para convencer de que el dólar de E.U., el de Canadá y el peso mexicano van a desaparecer y serán sustituidos por un nueva moneda común para Norteamérica, el amero.

El video en cuestión fue subtitulado en español y colocado en YouTube por alguien -me pregunto con qué objetivos- y está recibiendo muchas visitas porque lo hacen circular muchas personas por e mail y varios medios de comunicación. A mí me ha llegado por numerosas vías. Si alguien no lo ha visto, aquí lo pongo para que sepa de qué estamos hablando. Pero aquí sí va con contexto.

Desde hace décadas, estos ultraderechistas dicen que el objetivo de los mexicanos (y por extensión, de cualquier hablante de español o portugués) que viven o van a vivir en E.U. es la reconquista de los territorios arrebatados a México en el siglo XIX. Como también hay comunidades importantes de latinos más allá de aquellas zonas, como en Illinois, Florida, Carolina del Norte y Nueva York, los extremistas favorecen la percepción de que la reconquista va sobre los 50 estados de E.U. Más allá de algunos grupúsculos chicanos, a la inmensa mayoría de mexicanos y latinos en EU la tiene sin cuidado tal proyecto inexistente. Pero los ultras insisten en ello. Una de esas ayudas inesperadas les cayó de pronto, a principios de 2008, cuando los creativos de la agencia que promueve un vodka tuvieron la estúpida idea de montar una campaña que sugiere que para los mexicanos, en un mundo ideal las fronteras de México casi llegarían hasta Canadá. Los supremacistas llenaron internet de denuncias y agresiones racistas contra los mexicanos y los latinos. Éste es el tipo de cosas que después les sirve para justificar ataques físicos contra personas, promover grupos de cacería contra los inmigrantes y hacer aprobar leyes que les hacen la vida más difícil a los indocumentados, o que prohiben el uso del idioma español. No es buena idea darles ayuda gratis.

A partir de la creación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, los racistas se han dotado de un Nuevo argumento. Afirman que este acuerdo comercial, que concede todos los privilegios de paso al capital y a las mercancías pero los niega a las personas, es el preludio de una integración politica y económica que llevaría a una especie de Unión Europea pero en Norteamérica. Para cualquiera que tenga dos dedos de frente y analice tal proyecto, que no existe, queda claro de inmediato que la enorme ventaja en poder politico, económico, militar y demográfico que tiene Estados Unidos sobre Canadá y México -juntos o separados-, garantiza que si hubiera una Unión Norteamericana, la capital estaría en Washington, el banco central estaría en Nueva York y las decisiones, en manos de los líderes financieros y políticos de Estados Unidos. En la Unión Europea, donde confluyen 27 países, el mayor de ellos (Alemania) no tiene más que la sexta parte de la población total y la quinta del PIB común, la alianza de dos países secundarios como España y Polonia le puede hacer contrapeso. En Norteamérica, no habría manera de evitar que tanto canadienses como mexicanos quedáramos al margen, siempre a la espera de lo que decida EU. O sea, más o menos lo que pasa ahora, pero de manera institucionalizada.

Sin embargo, la paranoia promovida por los racistas no solamente trata de presentar esta falsa Unión Norteamericana como un proyecto que los líderes de los tres países tratan ya de realizar a escondidas, sino que lo presentan como si los estadounidenses pudieran perder el control y cederlo a los canadienses y, ¡peor aún!, a los mexicanos. Esto, sumado a la supuesta invasión demográfica, cultural y lingüística que están llevando a cabo los latinos -según ha denunciado Samuel Huntington-, conduciría a la derrota de los anglosajones y la reconquista por la vía de las mañas.

La moneda inexistente denominada amero no surgió ahora. La propuso un académico canadiense en 1993, cuando estaba por ser creado el TLCAN, y se hubiera perdido en el olvido si no fuera porque a los ultras les sirvió para alimentar su cuento de la Unión Norteamericana. Los estadounidenses asocian el peso mexicano con devaluación, caos y pobreza extrema, y la idea de unir su dólar con el peso los aterra. Es otra forma de inducirles miedo hacia los latinos: si la amenaza de la invasión cultural no es suficiente para hacerlos reaccionar, la del dominio mexicano sobre sus bolsillos debería convencer a los inconvencibles.

Pero tampoco ha pegado el truco. No en E.U. Ni siquiera esta vez, cuando los estadounidenses están angustiados por la crisis económica: el video sobre el amero está hecho con los pies, lo presenta un  racista de tercera llamado Hal Turner, los argumentos que utiliza son ridículos y su gran prueba, que no son fotografìas obtenidas clandestinamente ni una tonelada de archivos, sino una monedita de amero, es todo un ejemplo de incompetencia argumentativa. Aún si estuviera debidamente acuñada, cualquiera puede mandar a hacer una igual y no tendría más valor que una medallita del Santo Niño de Atocha. El tipo pretende que le creamos sus fantasías porque nos mal enseña una ficha para máquina de videojuegos. Turner promete que habrá un acercamiento de la cámara que nos permita apreciar el detalle de la moneda, pero no cumple y lo más que nos da, es hacerla rebotar para que suene metálica. Lo sorprendente es que en México sí le están dando crédito. Y así, porque un idiota hizo tilín sobre una mesa, muchos mexicanos están saturando los buzones de correo electronico de amigos y desconocidos, regalándole un eco inmerecido a las fantasías paranoicas de los racistas antimexicanos, que de esta forma tendrán algo qué agradecerle a México. Ironías del destino, supongo.

PD: No tengo simpatías por el dólar ni motivos para defenderlo, no tengo cuentas ni inversiones en esa moneda. Pero otros que sí las poseen, y muy grandes, también son los que tienen acceso a la información económica más precisa. Y son ellos los que están moviendo recursos gigantescos en todo el mundo. No para deshacerse de sus dólares, como recomienda Turner con afán de contribuir al caos, sino para adquirir más: los que tienen lana, varo, guita, pasta, plata, están comprando masivamente dólares -no ameros- porque consideran que es la moneda más segura para proteger sus riquezas. Por eso sube el dólar y caen todas las demás monedas, el oro incluido. No me crean a mí. Ni a Turner. Sólo pónganles atención a los números.

(Publicado originalmente en Mundo Abierto.)

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