Where the hell is Matt?


Esta mañana, mi primo Toño posteó en Facebook un video de un tal Matt Harding bailando con tribales de Papua Nueva Guinea. Mis anticuerpos anticolonialistas se agitaron por un momento: blanco se burla de indígenas. Pero eso no duró mucho: pronto se vio que Harding se reía de él mismo. Con encantadora simpleza. Viv me dijo que el tipo se ha vuelto famoso gracias a que lleva años posteando videos en internet: recorrer el mundo haciendo lo que un locutor de Telemadrid calificó de “bailecito tonto”. Y lo hizo con envidia porque la idea, tan simple como efectiva, le consiguió un patrocinador -una marca de chicles- y ahora Harding recorre el mundo, todo pagado, sólo para ponerse delante de monumentos famosos y hacer su gracia.

Indignante para los bailarines profesionales, que sacrifican sus días y sus años ensayando para conseguir que los lleven a una gira internacional en la que no les queda tiempo para conocer los sitios que recorren. Y acaso lo sería también para un periodista como yo, que hace algo parecido -viajar por el mundo- con un propósito que parece distinto e incluso opuesto, porque es principalmente social. Pero no. No me indigna ni me molesta. Lo único que me causa es un poco de envidia, porque a él le cuesta mucho menos esfuerzo que a mí: yo me tengo que meter a investigar los problemas locales, mientras que él se la pasa bomba a cambio de hacer su bailecito por un rato.

En realidad me encanta y no creo que se trate de propósitos opuestos. Incluso creo que son en cierta forma coincidentes. Parece demasiado simplón y completamente superficial. Puedo ver, sin embargo, varios mensajes subyacentes en lo que, aunque tal vez él mismo no lo vea así (quién sabe), es su trabajo. Algo que cobra más importancia cuando vemos tantos programas de televisión en donde los conductores parecen esforzarse en demostrar que, a un nivel espiritual, todo puede ser infinito, incluida la estupidez. Lo que hace Matt es muy simple. En tiempos de los videojuegos más sofisticados y complejos, algo tan simple todavía nos puede divertir mucho. Pero no por simple es superficial e inocuo. En marzo de 2003, cuando Bush, Blair y Aznar se preparaban para invadir Irak y los pueblos del mundo, sobre todo el español -y en particular, el catalán-, se manifestaban en contra, el barcelonés Jarabe de Palo sacó un disco y un video en donde decía que “todo me parece bonito”. Eso si resultaba un despropósito y carecía de contenido. En cambio, Matt nos está mostrando el mundo riéndose de sí mismo, nos está mostrando a los pueblos del mundo riéndose de sí mismos, y nos está colocando a todos en el mismo plano: sin discursos sobre género, raza, religión, nacionalidad o preferencia sexual, simplemente aparecemos con las mismas ganas de divertirnos y ser un poco tontos y reírnos de nosotros mismos. Es una forma práctica de avanzar en conocernos unos a otros, que es la única manera de perdernos el miedo.

Éste de arriba es el video resumen de 2006. Supongo que por estas fechas ya empezaba a ser conocido, aunque todavía hacía postales de lugares famosos y bailaba casi siempre solo. El de abajo es el de 2008 y ya nos muestra a la gente que vive en los lugares que visita.

Falta un detalle, claro está. Él tiene una novia. Pero yo sólo la pude ver de espaldas en un video en París. No soy el único que se ha preguntado dónde está la novia de Matt. Unos envidiosos presentaron sus hipótesis:

Finalmente, mirar estos videos me deja una grata emoción, un sentimiento de comunidad: somos muchos los que vagamos por el mundo (unos más lejos entre continentes, otros más cerca entre barrios) buscando, buscando… y somos muchos los que encontramos las respuestas en la gente, en su alegría sin importar la situación en la que se encuentre, en sus ganas de recibirnos y compartir con nosotros el optimismo. Somos muchos los que caminamos para construir puentes.

Visiten el sitio de Matt Harding aquí.

3 responses to “Where the hell is Matt?

  1. Cuando empese a leer el blog de mi primo Temoris, empese sintiendo un poco de celos de el hacia Matt. Pero en el ultimo parrafo de su blog me di cuenta que en algo podemos estar de acuerdo, como dice el hay muchos que caminamos para construir puentes…
    Al final Matt me hiso sonreir.

  2. “los pueblos del mundo, sobre todo el español -y en particular, el catalán-, se manifestaban en contra”

    ¿De donde sacaste que los catalanes en particular, Témoris? En Madrid un millón largo de personas colapsamos el centro en dos jornadas históricas, en pleno invierno a +2ºC. Nunca pasé tanto frío como en esas tardes de febrero de 2003, al grito de Bush cabrón bombardea Washington.

  3. Hola Javi!

    Yo estaba en España también y participé… y estaba muy impresionado por el activismo español en general… y por el catalán en particular, en las noticias todos y cada uno de los días aparecieron marchas y acciones de protesta en Barcelona. En Madrid y otras partes también hubo muchísima actividad, por eso digo que el pueblo español destacó, pero en BCN todos y cada uno de los días hubo follón.

    Un abrazo!

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