Samba y favela en Rio de Janeiro


Al final de la rua Farme de Amoedo, frente a la ventana del apartamento donde me alojo, se levanta abruptamente una pared de roca sólida en ángulo de 90 grados. Sólo la densa cubierta de árboles parece alterar su verticalidad. Veo que a unos sesenta metros de altura abundan las casas. Pero en el mapa no aparecen. Incluso ahora mismo puedo observar un ancho edificio, con una pata larga y fea que cae por el costado del morro hasta Ipanema, y que contiene un par de ascensores que un día funcionan, otro no. Los tres planos que tengo sólo muestran como una mancha gris el cerro donde sé que está la favela de Cantagalo, ¡he estado ahí! Desde aquí es normal escuchar música, gritos de niños que juegan y algunos disparos allá arriba, donde los cartógrafos decretaron que no hay nada.

El barrio de Arpoador tiene la forma achatada y trapezoidal de la punta de una flecha que se ha estrellado contra una roca. A su izquierda y derecha, las playas más conocidas del mundo, Copacabana e Ipanema, se inclinan hacia tierra firme formando los lados de la saeta, cuya base es la laguna Rodrigo de Freitas. Vivir aquí es un privilegio envidiado globalmente. Los precios demuestran que el sector inmobiliario está consciente de ello. Pero algunos deben estar muy incómodo con muchos de los que viven ahí, tal vez los que hacen los mapas, acaso el gobierno o los ricos… o la sociedad carioca en general. Las cartas muestran al pormenor las calles, los comercios y hasta los números de los predios, y justo en el medio de este triángulo hedonista de bellos cuerpos, capoeira y caipirinhas, en el centro del dardo, el morro de Cantagalo, con una longitud de 940 metros y cima a 200 metros de altura, es una sombra a la que podemos culpar de comprimir el espacio habitable, estrechar las avenidas y provocar un tránsito de espanto. Dentro de ella, no se presentan vialidades entrecruzadas, nomenclatura ni algún otro signo urbano. Es sólo un borrón, como si estuviera deshabitado.

Pero Google Earth confirma que no estoy loco. Al checar las imágenes satelitales, puedo ver miles de pequeñas casuchas abigarradas entre calles, callejones, pasillos y elevadores, en un desorden que contrasta con el trazo perfecto de las grandes manzanas de Ipanema. No encuentro pretexto técnico que justifique la exclusión de los 21,000 favelados de Cantagalo, salvo que los moradores do asfalto (habitantes de las zonas pavimentadas, las clases media y alta que aprovechan el terreno plano junto al mar) los prefieren ignorar y quisieran desterrar. Los medios en general, los partidos de derecha y la sociedad conservadora insisten en denunciar las favelas (los asentamientos informales que en la Ciudad de México se llaman ciudades perdidas, en Buenos Aires, villas miseria, barrios en Caracas y chabolas en Madrid) como fuente principal de la delincuencia en el país, culpables del terror que azota Rio de Janeiro. “Crimen” es la palabra que nos viene a la mente en el extranjero cuando escuchamos la palabra favela. Lo que no nos dicen los cariocas es que el espectáculo más famoso del planeta, el que llena los sueños de millones en tantos países, le da tanto renombre a Copacabana e Ipanema y puso a Rio y al Brasil en una posición luminosa en el imaginario universal, tiene origen y esencia en la favela, está estrechamente ligado a su tradición negra y es el producto de un ejemplo fascinante de colaboración comunitaria, de esfuerzo colectivo, de reivindicación de una identidad poderosamente creativa que ha resistido con éxito las tentativas de aplastarla, desaparecerla y convertirla en una lacra del mapa cultural brasileño. Paradójicamente, la favela es el activo más importante de la cultura del Brasil.

Éstos son los primeros párrafos del mi articulo sobre favela y samba en Rio de Janeiro, que publica la revista LS (a la venta en locales cerrados como Samborn’s) en su edición de noviembre.

7 responses to “Samba y favela en Rio de Janeiro

  1. hola! me parecio muy interesante la manera que describes las cosas. yo soy peruana y te quería decir que en nuestro caso las favelas se llaman “pueblos jovenes”, “asentamientos humanos”. pueden estar incluso en los desiertos o en algún valle o montaña. saludos desde barcelona.

  2. Roberto Chiaverano

    Hola Témoris!!
    En qué parte del planteta estás?
    Este artículo me trajo muy buenos recuerdos, de cuando estuvimos en la favela de Cantagalo aquella madrugada de lluvia en ese barcito escuchando “Sade” por la fonola y compartiendo varias cervecitas.
    Mucha suerte en tu viaje por el mundo!!!
    Un abrazo grande desde Rosario-Argentina.

  3. Gracias marita. No sabía cómo se llamaban en Perú. Un saludo!

    Roberto, ¿te acuerdas? Ya es casi un año. ¡Qué carnaval, che! ¿Todavía se ven los cinco? ¿Beben en recuerdo de cuando salían a la calle con collares de colmillos alrededor del cuello? ¡Abrazos a todos!

  4. En Chile, antes se llamaban “callampas”, poblaciones callampas en la época del 70, casas Chuby por los coloridas y chicas en el tiempo de Lagos , y ahh , las “casa Copeva” porque cada vez que llovía se mojaban….
    Hoy, “subimos de pelo” el Hogar de cristo, habla de “UN TECHO PARA CHILE”

    Y de las favelas, aun cuando esto es verdad, y es una dura y difícil realidad, ambos grupos cohabitan y se necesitan, de un lado salen las lucas $$$$ y del otro la mano de obra, de un lado los perfumes caros y del otro el “cierre la ventana, por Dios”, pero están ahí.

    Y en este mix violento y feroz, donde la criminalidad es del minuto, + la herencia imperialista y las castas, esclavos, caras blancas y negras, existe la ALEGRÍA, y eso siempre SE AGRADECE.

  5. Hola Temoris!!!
    Espero que te acuerdes de mí, soy Pino.
    Al igual que Roberto, este artículo me trajo muy buenos recuerdos. Por suerte nos seguimos viendo los cinco, y seguimos brindando por los momentos increíbles que compartimos en ese viaje con vos y Reinaldo. La noche en la favela, el cumpleaños en el quilombo, desfilar en el sambódromo y muchos más.
    Te mando un abraso grande desde Argentina, y ya sabes que si alguna vez andas por acá no dudes en avisarnos.
    Mucha suerte en tu viaje por el mundo!!!

  6. Hola Temoris!!, de a poquito vamos respondiendo tus amigos de Rosario, Argentina. Te quiero mandar un gran abrazo y comentarte que siempre tenemos presente las andanzas por Rio con vos y Reinaldo (que de paso la debe esta pasando bomba con estos nuevos carnavales)

    Se que debes estar bastante ocupado con tus viajes por el mundo, pero te voy a pedir igual que por favor si podes, mandes las fotos que solo tu cámara tomo en el sambodromo aquella noche

    Un abrazo enorme y espero que algún día estes por Argentina y podamos celebrar juntos algunos momentos mas.

  7. Me cargé la revista L&S en el avión hacia Madrid (donde estoy cubriendo la feria de arte, Arco) y verdaderamente me sorprendió tu forma de contar una historia en este reportaje.
    Conozco tu prosa, pero en este caso me pareció excelsa. Bien tejida, intersante, dolorosa.
    Ehh!

    Quería comentar acá, por si nadie más lo hace que en México hasta hace una década, las favelas se llamaban Ciudades Perdidas, pero el presente se nos hace tan…eso, presente, que ya no sabe uno como llamarles.
    Ni tan perdidas, digo yo. Creo que las hemos encontrado. Ahora debería llamarse: México D.F., ciudades encontradas (habitantes perdidos).

    Besos. Felicidades por el blog, más en forma y las fotos de Australia (…en una de esas hasta nos sirven eh?)

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