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El turismo de masas nos salvará

Para proteger a los viajeros independientes, los grupos organizados son más valiosos de lo que tú crees

Por Témoris Grecko (publicado en National Geographic Traveler, abril de 2011)

“Yo me declaro totalmente a favor del turismo de masas”. Esta violenta afirmación no la hizo el dueño de una inmensa compañía operadora de viajes, ni un pobre vendedor de baratijas afuera de unas ruinas ultrafamosas. Fue Albert, un barcelonés dedicado a la cooperación cultural, a quien conocí cuando él estudiaba árabe en Marruecos, en noviembre de 2010. Y la hizo a pesar de que el lugar donde vivía, cerca de la mezquita Kairaouina de la medina de Fes (Fez), está sometido al destructivo tsunami permanente de los grupos organizados de turistas europeos.

Franceses, españoles, alemanes, italianos… llegan en oleadas interminables, apuntando cámaras con lentes de 20 centímetros a las narices de las personas, a las que deslumbran con un potente flash porque no tienen idea de qué botoncito hay que mover para apagarlo. Los contingentes se atoran en los pequeños callejones medievales, irrumpen ruidosamente en las medersas donde hay personas en oración, saturan los principales sitios de interés y sus guías empujan a los demás visitantes para recitar la breve explicación que repiten todos los días.

Cuando releo lo anterior, temo que algún lector de alguna forma sospeche que no me gustan los grupos organizados. Que se quede tranquilo porque tiene razón. Cuando Albert dijo eso, volteé a mirarlo como quien se encuentra a un loco al lado. Los marroquíes que nos rodeaban en el salón de te (yo bebía chay de menta, muy rico, que con un poco de ron y hielo se convertiría en mojito) debieron notar algo, porque no comprendían mis palabras pero mi mirada fue elocuente y ellos se inquietaron (o más bien, se interesaron, estaban aburridos) en lo que pudiera pasar.

Es cierto que hay ocasiones en que es necesario sumarse a un grupo organizado, en situaciones en las que sólo exprimiendo la cartera se podría pagar transportes extraordinarios y costosos, u otros gastos en sitios difíciles, que se compensan cuando alguien los reparte entre muchos. Si la alternativa es no ir al sitio que me interesa, ni modo, bajo la cabeza y me dejo llevar como ganado.

Siempre busco otra opción, no obstante, y casi siempre la encuentro. Porque no, no me agradan los grupos. No sólo por la incomodidad de movernos lenta y torpemente con la multitud, ni de tener que sujetarnos a ciertos horarios e itinerarios. Ni porque nos convertimos en un activo para ciertos guías, que nos llevan a las tiendas y otros sitios donde nos sacarán la plata y les darán una comisión.

Lo que más me molesta es que ir con un grupo organizado es la mejor manera de no conocer el lugar al que nos llevan. O de hacerlo superficialmente. En primer lugar, no entramos en contacto con la gente que vive ahí. Sólo por eso ya perdimos una riqueza fundamental de los viajes. ¿Quién puede decir que conoce Cuba si no gozó con los cubanos? (No, ni el camarero, ni el traficante de habanos ni el/la jinetero/a cuentan.) Tampoco descubrimos nada de la vida local si no aprendemos a encontrar transporte, comprar pan, buscar una farmacia o hallar un cafecito donde ver deportes con gente del lugar.

Cuando formamos parte de un grupo organizado no elegimos qué comer. Creemos que sí porque nos sientan en un buffet donde hay seis platos. Pero será la comida occidental estándar, o, si tenemos suerte, una muestra suavizada de la cocina local. Nunca sabremos si es auténtica o no, buena o regular, porque no hay manera de tener referencias confiables, ¿quién es el lugareño amable y desinteresado de quien nos hicimos amigos, y que desentrañará para nosotros ése y muchos otros secretos? (Secretos muy diversos… como salir por la noche, beber algo nuevo, bailar con alguien exótico –o más bien, ser nosotros los exóticos, si acudimos a un lugar que no está lleno de extranjeros.)

Lo peor es que nos dicen qué es lo que hay que ver, cómo verlo, en qué orden y por cuánto –limitado– tiempo. No hace falta documentarse, aprender sobre el país o la región que nos interesa, ni siquiera saber por qué pensamos que nos interesa: compramos el paquete, nos presentamos cuando nos dicen y ya, se encargan de nosotros, nos resuelven el mundo, nos apartan de él.

Para algunos es cómodo así, y suficiente, se sacaron la foto con la esfinge detrás, hicieron tomas apresuradas de video, y podrán decir que conocieron tal lugar.

Yo no puedo con ello. Y quise decirle a Albert que estaba muy, muy mal, que pensaba obsequiarle un tour al manicomio sin salida. Pero mi perplejidad le dio los segundos necesarios para terminar su argumento.

“Estoy totalmente a favor de esos grupos organizados”, insistió en su herejía. “Mira a todos los turistas que hay ya en Marruecos, con los vuelos baratos a 15 euros desde Europa. Hay que juntarlos, que vayan a los mismos sitios, a horas específicas. Así ya sabes tú por dónde tienes que ir, en qué lugares no vas a encontrar hordas de occidentales y cuáles restaurantes no dan comida de tour. Y cuando quieras visitar los sitios a donde sí van los grupos, lo haces temprano, antes de que los guías hayan logrado reunir a sus manadas y salir… o a mediodía, cuando los hayan sentado a comer… o ya caída la tarde, los guías se cansan y se los llevan a encerrar a los hoteles o a que gasten en los clubes caros y sin gracia. Así ya tienes todo para ti”.

De pronto, el rostro de Albert ya no me pareció el de un loco. Sentí que estaba ante un iluminado. Su mirada se elevaba al cielo mientras hablaba.

“Imagínate tú”, continuó el sabio catalán. “Imagínate que un día lo liberáramos todo, que los guías dejaran ir a los turistas y estos anduvieran sueltos por ahí, moviéndose a su aire, inundando las ciudades, las aldeas y los caminos de las montañas. Se acabaría el mundo como lo conocemos”.

Asentí con rostro de terror. Y pensé que sí, que las compañías de turismo de masas hacen mucho por preservar el espíritu del viaje independiente. De ahora en adelante, me dije, seré menos ingrato, saludaré sonriente a los grupos al verlos pasar, les regalaré caramelitos a los niños que se llevarán a llorar a otra parte, y a los esforzados guías los abrazaré y besaré. Por fin he entendido su valiosa labor social.

Marruecos: Protestas que caen al vacío

Por Témoris Grecko / Casablanca

(Publicado en PROCESO, 27/02/2011)

Marruecos no parece ser el siguiente de la lista de revoluciones árabes exitosas. En primer lugar, porque no parece que se busque una revolución que derroque al régimen. Además, si las convocatorias lanzadas por Facebook en Túnez y Egipto ganaron potencial apenas empezar, al reunir multitudes inusuales en muchas ciudades del país, las concentraciones que se registraron el domingo 20 en las urbes marroquíes superaron en poco la afluencia normal de fin de semana en las plazas donde tuvieron lugar.

En Casablanca, la capital económica y comercial, por ejemplo, el optimismo de los activistas cifró en 5 mil el número de asistentes. No es impresionante en comparación con la cantidad de habitantes de la ciudad, que supera los tres millones. A ojos de los periodistas, la cifra fue de dos o tres mil personas.

Los dos aspectos más llamativos fueron, sin embargo, que la mayoría de la gente formaba parte de grupos, lo que indica que el objetivo de involucrar a la sociedad civil no organizada (como ocurrió en Túnez y Egipto) sigue estando lejos de ser alcanzado, y que entre éstos no parecía haber una coincidencia de motivos o metas: Democracia y Libertad Ahora, la asociación ad-hoc recién creada por los jóvenes convocantes de Facebook, realizó lo que parecía el acto principal, con generador eléctrico, bocinas y micrófono, mientras que en paralelo tenían lugar otros dos con megáfonos: uno de militantes izquierdistas y otro de jóvenes bereberes, que exigen que el tamazigh, la lengua que hablan, alcance rango constitucional de idioma co-oficial al lado de las que ya lo son, el árabe y el francés.

Esto último parece de elemental justicia: los bereberes son la etnia indígena de la región y fueron conquistados por los árabes cuando éstos llegaron en el año 670 de la era común, y desde entonces, hablar tamazigh es como una vía al atraso. Pero eso no lo entiende mucha gente, explica Ismael Akesbi, uno de los manifestantes: “A la mayoría de los árabes no les parece necesario darle estatus de igualdad a nuestra lengua, ni les interesa. Lo peor es que muchos bereberes tampoco ven por qué hace falta lograrlo”.

Tal incomprensión también afecta a otra de las demandas principales del movimiento: que la monarquía marroquí adopte un carácter parlamentario y que, como decía un cartel, “el rey reine, pero no gobierne”. “Tenemos una tasa de analfabetismo superior al 50% y la gente carece de nociones de política”, dice Ahmed Jayati. “Para ellos, el gobierno y el rey son cosas separadas”.

Un comentario de Majmud Al Bana, un anciano que acudió a la protesta con cuatro chicas adolescentes, todos cargando retratos donde el rey Mojamed VI aparece en uniforme militar, de traje en una visita de Estado o con vestimenta esport al lado de un coche deportivo, ilustra lo anterior: “¿Para qué quieren ponerle límites al rey? ¿Para qué quieren que el gobierno pueda hacer lo que se le antoje? El rey es el único que puede poner al gobierno en orden, lo que hace falta es que el gobierno realmente obedezca al rey”.

“Casi nadie en Marruecos se da cuenta de que esto es así desde la independencia, el rey es el que tiene la autoridad absoluta, remueve ministros e impone su criterio”, observa un politólogo y profesor universitario que prefiere no usar su nombre cuando habla del monarca. “Nada se hace en Marruecos contra la voluntad del rey. Pero la gente cree que los errores, la ineficiencia, la corrupción, los abusos de autoridad, son cosas que se hacen traicionando las buenas intenciones del rey. Las leyes que prohiben cuestionar la monarquía y la censura a la prensa garantizan que nadie se entere de que el rey es el actor principal del terrible saqueo al que está sometido el reino”.

Es la prensa extranjera la que retrata al monarca de manera más completa. Pero esta información es accesible sólo por internet, al que accede sólo una minoría de la población.

FALTA DE COHESIÓN

En Túnez y en Egipto, una amplia cantidad de grupos políticos y sociales se aglutinó en torno a una demanda común, fácil de explicar y compartida por la mayoría de la población: que se vaya el jefe del Estado, una figura odiada que se ha eternizado en el poder y a la que se responsabiliza de los males del país.

Esto no existe en el caso marroquí. El movimiento opositor ha insistido cuanto ha podido que es leal al rey y sólo pretende cambios legales dentro de la monarquía. Cualquier otra actitud le acarrearía un enorme desprestigio social y daría bases legales para la represión y el enjuiciamiento de sus miembros por ofensas al soberano.

“El resultado es que es mucho más difícil construir una narrativa que cohesione a los distintos grupos”, continúa el académico citado. “En la plaza de las palomas (como se llama popularmente a la céntrica Plaza Mojamed V de Casablanca, donde tuvo lugar la concentración del día 20), viste que actuaban por separado bereberes, izquierdistas y convocantes. En otras ciudades participaron además los movimientos islámicos. ¿Bajo qué bandera vas a reunir a un clérigo musulmán que quiere prohibir el alcohol con una chica estudiante que no usa el velo, tiene novio en Europa y apenas sale de Facebook? ¿O a un nacionalista que quiere reivindicar el orgullo bereber con un marxista internacionalista que rechaza la magnificación de las divisiones étnicas y promueve la identidad de clase?”

REY MULTIMILLONARIO

En otro país, la monarquía ya habría provisto a la oposición de bastantes argumentos para desecharla. La actuación de algunos parientes y ministros del rey no es ejemplar. El 3 de junio de 2010, por ejemplo, El Periódico de Catalunya, de Barcelona, publicó que un tío político de Mojamed VI, Hasán Yacubi, le disparó en la pierna a un policía que se atrevió a detenerlo por pasarse un semáforo en rojo. “Soy de la familia real y para mí eres como una mosca”, gritó el agresor. Que no recibió castigo alguno.

Los rumores que corren entre la comunidad extranjera, en el sentido de que para hacer negocios importantes en Marruecos hace falta regalarle la mitad de las acciones a alguien de la Casa Real, se vieron reforzados por los cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks en noviembre de 2010.

En uno de ellos, del 11 de diciembre de 2009, la embajada de Estados Unidos cita a un empresario que dijo que “mientras las prácticas corruptas existían durante el reinado del rey Hasán II, se han vuelto mucho más institucionalizadas con (su hijo) el rey Mojamed VI”. Por eso, se indica en otro del 24 de abril de 2008, muchas voces piden que el rey “salga del mundo de los negocios, mencionando el conflicto inherente entre su rol como el árbitro final del sistema marroquí y como empresario y banquero líder dentro de él”.

En el documento de 2009, se narra la experiencia del director de una empresa que considera que “las mayores instituciones y los procesos del Estado marroquí son usados por el Palacio Real para coaccionar y exigir sobornos en el sector de bienes raíces del país”.

Según la revista estadounidense de negocios Forbes, la fortuna personal –en inmuebles y finanzas, tanto en Marruecos como en el extranjero—de Mojamed VI, sus hermanos y hermanas oscila entre los 4 mil y los 5 mil millones de dólares.

Esto contrasta con la situación general de los marroquíes, de los que un 15% vive con menos de dos dólares al día. En casi doce años de reinado de Mojamed VI, no se ha avanzado en enseñar a leer y escribir a la mitad de la población que no sabe. En el Índice de Desarrollo Humano de la ONU (que evalúa aspectos como la salud, el alfabetismo y el nivel de vida), Marruecos está en el lugar 130, después de país como Gabón, Fiji y los territorios palestinos ocupados por Israel.

Además, explica el politólogo universitario, “los miembros del gobierno sólo necesitan demostrar su incondicionalidad hacia el rey para seguir en su puesto, de eso dependen, y no de su eficacia”. Para ilustrar cita el caso del primer ministro Abbas el Fassi, quien fue nombrado en esa posición en 2007 a pesar de que como Ministro de Empleo fue el centro de un escándalo fatal: su institución promovión un esquema para ofrecer 30,000 contratos de trabajo a marroquíes desempleados. Decenas de miles de personas se registraron tras pagar 900 dirhams (unos 115 dólares) para un examen médico. La promesa jamás se cumplió y nadie recibió su dinero de regreso. Hubo cuatro suicidios.

PRENSA CENSURADA

La opinión pública no se entera de estas cosas, o sólo parcialmente, porque estos temas son venenosos para los periodistas marroquíes. Ali Anuzla, director del periódico en árabe Al Yarida al Ula, fue procesado en 2009 por “dar falsas informaciones” sobre la salud del rey. Muchos otros medios han sido cerrados por publicar caricaturas consideradas “ofensivas” o revelar asuntos incómodos. En los primeros diez años de reinado de Mojamed VI, al menos 30 periodistas fueron arrestados, procesados y sentenciados por delitos de opinión.

La única revista que lograba mantener un pequeño margen de independencia, la francófona Tel Quel, es ahora la última víctima de la censura. Su director histórico, Ahmed R. Benchemsi, quien ya había visto cerrar su versión en árabe, Nichane, ahogada por un boicot publicitario orquestado desde el Palacio Real, tuvo que vender en diciembre su participación accionaria en la compañía editora y exiliarse en Estados Unidos, a raíz de que publicó una encuesta sobre la popularidad del rey –un asunto sobre el que no se hacen preguntas.

La Tel Quel de ahora no parece tener nada que ver con la de hace dos meses. En el artículo del director publicado en su número del 19 de febrero, en el que debía informar sobre la manifestación del domingo 20, se incluyen párrafos como éste: “Sí a la revolución. Sí a los cambios. Pero con el rey. No contra él. Es una elección y una convicción. Esta idea es producto de una reflexión y una sensibilidad que atraviesa los numerosos niveles de la sociedad marroquí”.

Los demás medios nacionales, por su parte, se ocuparon de describir a los convocantes de la concentración en malos términos: presentaron a algunos como expatriados que han perdido contacto con la realidad de su país y como dados a beber alcohol; sacaron una foto de otro dentro de una iglesia cristiana; y a uno más con indepentistas del Sájara Occidental.

El ministro de la Juventud, Moncef Belkhayat, posteó una larga declaración en su página de Facebook en la que llamaba a los opositores a usar el diálogo en lugar de la presión popular. “Mi posición personal”, escribió, “como ciudadano marroquí que vive en Casablanca, y no en París o Barcelona, es que la marcha está manipulada por el (independentista Frente) Polisario, con el objetivo de provocar peleas callejeras que debiliten la posición de nuestro país en Naciones Unidas, al respecto de la situación de los derechos humanos en el Sájara”.

Después de criticar al rey, la mayor ofensa que se puede cometer en Marruecos es simpatizar con el Frente Polisario o con la independencia del Sájara Occidental. Con estas afirmaciones, se colocaba a los activistas con calidad de traidores a la patria y a la fe musulmana.

SIN CUESTIONAR AL RÉGIMEN

Montasser Drissi, de 19 años, es uno de los convocantes de la marcha del 20 de febrero, una fecha en la que se esperaba que prendiera la chispa del cambio político en Marruecos, así como ocurrió el 17 de diciembre en Túnez y el 25 de enero en Egipto.

No les está resultando fácil, sin embargo, explicarse ante la gente y motivarla: “No tenemos reclamos contra la monarquía en sí misma”, afirma Drissi en actitud defensiva. “Queremos un gobierno que represente al pueblo, no a la elite”.

Después de una manifestación en solidaridad con el pueblo egipcio, el 9 de febrero, Drissi y sus compañeros trataron de impulsar su propio movimiento con una llamada a manifestarse en las 15 mayores ciudades marroquíes el día 20. Sus demandas son juzgar a los acusados de corrupción y “saqueo de las riquezas de la patria”, la liberación de los presos políticos, el reconocimiento oficial de la lengua tamazigh, el fin de la censura “directa e indirecta”, garantizar empleos en el sector público a todos los licenciados universitarios, elevar el salario mínimo y mejores servicios sociales.

Nada que cuestione la naturaleza del régimen. Y el gobierno ha tratado de manejar el reto con más inteligencia que fuerza: una semana antes del día 20, anunció incrementos en los subsidios que impiden que los precios de los alimentos se eleven; expresó su respeto por la libertad de manifestación; y lo demostró al permitir que las concentraciones se realizaran sin presencia de policía uniformada (aunque abundaban los agentes en ropas de civil). La televisión mostró dos tipos de imágenes: las de admiradores del rey que se presentaron en las plazas; y las de adolescentes que en ciudades como Tánger y Marrakech aprovecharon la ocasión para atacar comercios, no se sabe si espontáneamente o bajo consigna.

Quedó así neutralizada la otra posibilidad que tenía el naciente movimiento de dotarse de un elemento aglutinador: la furia de las víctimas de la represión. En Egipto y Túnez como en Libia y Bahréin, los excesos de las fuerzas de seguridad al tratar a los manifestantes provocaron olas de solidaridad que contribuyeron a generalizar los alzamientos. En Marruecos, no ocurrió así. Los activistas tendrán que buscar otras formas de explicarse y unificarse.

Insurrección en el Sájara (Sahara)

El gobierno marroqui prohibio que llegara la prensa al Sajara Occidental y solo habiamos dos periodistas, Ana Prieto (gracias a una negociacion del gobierno espaniol) y yo, clandestino. Esquire publico en enero mi reportaje sobre la represion contra los civiles sajarauis. Saludos desde Gao, en el este de Mali, muriendonos de calor

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d i c i ó n E n e r o 2 0 1 1 El aplastamiento de la protesta pacífica de Gdeim Izik le recordó al mundo que los sajaráuis quieren independizarse de Marruecos. Y que la guerra puede reiniciar. 106 ene•10 Soldados del Fren- te Polisario, que luchan para que el pueblo sajaráui se independice del domin

27 January at 18:27 · Like ·  · Share
    • Heidi Alegre aquí rico friito, el calor es como el de acá en verano?? saldos y besos!!

      27 January at 18:29 · Like
    • Gabriela Lara ¡Qué bien! Buena estancia…Gao suena a chino…

      27 January at 19:08 · Like
    • Vanessa Roca Pudiste entrar la final? :o Que genial Témoris :)

      27 January at 19:14 · Like
    • Teresita Rodriguez Ten mucho cuidado amigo, gracias por el español, en este idioma si entiendo un poco más. Me imagino que es bien peligroso andar po esos lares. Tu ya sabes cuanto te adrmiro por eso. Saludos

      27 January at 20:15 · Like
    • Mary Zuñiga-Chavez y aca de frio :-S un abrazo fresco Temoris!

      27 January at 20:17 · Like
    • Javier Távara Antes Irán, ahora esto. ¿Cómo te las arreglas para estar en todos los follones? ¿De verdad estás en Malí? ¿No andarás por Tunez o Egipto?

      27 January at 20:23 · Like ·  1 person
    • Ulises Escamilla Haro Completamente de acuerdo con Javier, a ver di cómo te las arreglas para entrar, a mí se me hace que eres agente secreto, no te hagas cabrón.

      27 January at 22:07 · Like
    • Témoris Grecko

      Que daria por Egipto! Pero por alguna causa las rebeliones populares no respetan mi agenda! Estoy bastante ocupado, sin embargo… despues de que hoy tuve una conversacion con gente muy extrania…
      El calor esta alucinante… peor que el de …See more
      28 January at 17:10 · Like ·  2 people
    • Gabriela Lara ‎:O…¿A qué te refieres con “gente muy extraña”?…cuéntanos más..

      28 January at 19:06 · Like
    • Témoris Grecko Ya lo verás en Esquire de… abril, creo. Pero sólo por ese encuentro valió la pena todo el viaje.

      28 January at 19:49 · Like ·  2 people
    • Gabriela Lara Ashh! Hasta abril? Adelántanos algo, àndale..:P

      28 January at 20:00 · Like

 

Ecole Shems’y

This is an amazing project in Salé’s Sidi Moussa neighborhood. I’m working on this story with Joelle Gueguen, a French photographer (these are only my pics, Joelle’s are great!).

Salé is Rabat’s (the Moroccan capital) sister city and Sidi Moussa one of its many areas with complicated social issues: unemployment, analfabetism, drugs, etcetera. For eleven years now, the Ecole’s people have been approaching kids to help them find a way in life, and one of their tools is the circus: many of those boys and girls who’d otherwise be looking for themselves in the streets have now become artists, some of them having had training in France. This in turn encourages many other kids to follow their example.

They’ve had such a success that in 2009 the Ecole Shems’y was recognised by the kingdom as national school of circus, and they are getting ready for two countrywide tours next year. Click here to see my photo album

Rabat’s Medina

The destruction of the Moorish Andalousian civilisation (the Spanish Reconquista) launched a wave of Muslim and Jewish refugees onto Morocco. One of the boroughs they built here is Rabat’s Medina and Kasbah, which I visited today. And I really felt like strolling by one of Andalucía’s Pueblos Blancos. Even the gardens resemble those of La Alhambra!

Eid el Kebir in Fes

It’s not the silence of the lambs… but the cry. I can hear them. And the sheep. And the goats. All over Fes (Fez), kids and elders are taking them home on handcarts, motos, or simply pulling them with a rope. They are happy because tomorrow is Eid El kebir, one of the most important festivals in the Muslim world. Andevery family is eagerly waiting with knives and forks for their bleating guests

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The “peoples of the book” celebrate Biblical Ibrahim’s (Abraham’s) loving willingness (hu?) to kill his son on demand from God. The happy twist came when the Almighty felt like proving he was better than that and gave him a lamb to slaughter instead.

Great for the boy. Not so for the ovines, as Muslims all over the World have on Eid el Adha (Feast of the Sacrifice) or Eid el Kabir (Great Feast) one of their most important festivities, a moment of the year when every family, rich or poor, must slit a sheep’s, lamb’s or goat’s throat, maybe a cow’s or whatever’s handy (even cats seem to quietly look for safer grounds just in case, for as you know, humans are nuts).

I came to Fes (Fez, in Morocco) on the holiday’s eve and that was too little time to make a wonderful acquaintance who’d gracefully invite me to join his/her relatives for the party. Boo. But here and in my previous days in Marrakech I could witness some of the general commotion (or rather, the animals commotion, as they might feel what’s going to happen): on the days before, people used every posible vehicle to take the lambs home, cars and motorcycles on the streets, handcarts and ropes in the narrow Medina alleyways.

On Eid el Kabir (Wednesday, 17 November, this year), the slaughter begins early and people joyfully fill their bellies. The skin is removed to be used in the really old fashioned tanneries (Fes’ leather is famed for its high quality, a result of techniques abandoned elsewhere for industrial production), and then the heads are given to the children and kids to remove their hair by roasting them. They take them to the streets, make fires, improvise grills on box springs, and the name of the game is roast your horned lamb head to play with it. Happy Eid!

See the photo album here: http://www.facebook.com/album.php?fbid=470665338016&id=518893016&aid=246444&ref=mf

Marrakech!

Marrakech!!! Just 40 minutes after I got here I was enjoying a first walk by the thousand-year-old Djema El Fna square: tons of musicians, story-tellers, astrologists and hawkers were looking for the local and foreign people’s attention as they have been doing since the times of the Almoravid rulers